
No hay mucha información, pero la verdad es que aunque parezca imposible, este trasto circuló en su presentación desde Brooklands hasta la playa de Weston-super-Mare, cómo no cerca de Bristol, cuna de mecánicos fanásticos. Así lo atestiguan unos preciosos videos colgados más o menos a la mitad de la web del Club de ingenieros retirados.
La monorrueda coleó con fuerza durante los años posteriores como idea para el transporte personal -puede que lógico-, familiar -absurdo-, militar -una diana móvil para que el fuego enemigo hiciera blanco, yuhuuu!- e incluso para echar carreritas.
Lo más sorprendente es que hay evoluciones hasta hoy mismo: VER.
Y puestos a entretenerse, visita el auténtico hogar de Leonardo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario